Domingo por la tarde en
Blue Ridge, en el norte de Georgia. Recorremos una calle animada con algunos
comercios que aún permanecen
abiertos. La silueta de una locomotora azul, lustrosa e inmensa, se recorta
sobre un fondo de árboles pintados con todos los colores de la paleta del
otoño. Pocas horas antes estuvimos en un mercado de productos agrícolas y en
una huerta de manzanas. Es una vida apacible, bañada por un sol que remueve los
olores de la tierra trabajada.
En Georgia la vida
a veces se escabulle del caos, de la prisa y del rugido de los motores, la
caballería con la que los centuriones del nuevo siglo avanzan hasta el arco
triunfal de las riquezas prestadas.
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Foto: Abandoned Farmhouse
in the Rural South, Keith Dotson.
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